Nuestra
tierra, avalancha de oro,
se prodiga a los cuatro horizontes,
con la audacia bravía del coro
de sus valles, sus ríos, sus montes;
es crisol y también es cisterna:
en su seno la idea se escancia;
voluntad es su fuerza; constancia,
su virtud palpitante y eterna. |
|
Con
el fuego de nuestros volcanes
encendieron las flamas la aureola
de ese noble solar de los Juanes,
que es una india con alma española.
Y su pecho es un bronce sonoro
en que vibra ese lema sagrado:
libertad e hidalguía, tesoro
de la pluma y también del arado. |