Humberto y Mariela estaban próximos a celebrar sus
Bodas de Plata matrimoniales. Una tranquila noche de viernes, cuando estaban próximos a
apagar la luz e irse a dormir, Humberto con voz muy suave y tono algo tímido soltó la
pregunta como un cañonazo:
- "Gordita, tu alguna vez me has sido infiel en estos años?"
- "Ay... bobito, tú si preguntas unas cosas, como se te ocurre? Claro que
no."
- "Seguro... gordita, nunca, nunca?"
- "Y ahora que fue lo que se te metió en la cabeza? Te digo que nunca...
cielito!"
- "Pero no te molestes, gordita... es solo que hay días en que esas ideas
aparecen... no es que a estas alturas me moleste, pero es que las dudas me matan".
Mariela permaneció un rato en silencio, abrazó a Humberto y acercando su cara a la
mejilla le susurró:
- "Mira mi cielo... si de verdad no te molesta y te hace estar más tranquilo...
si, en estos 25 años te fui infiel 3 veces...".
Humberto alcanzó a tener un primer impulso de reaccionar pero se tranquilizó,
respiró profundo y con voz pausada le dijo a su mujer:
- "Tres veces? Y eso? Ahora no me vayas a dejar lleno de dudas gordita".
- "Cielito, y para que le das mas vueltas... fue hace tanto tiempo."
- "No, cuéntame... te juro que es mejor, gordita".
- "Bueno. Recuerdas hace como veinte años cuando querías comprar la casa y en el
Banco no te querían hacer ningún préstamo? Recuerdas que un día el Gerente en persona
vino, trajo los papeles, te dio un plazo más amplio y con menores intereses?".
- "De verdad hiciste ese sacrificio para que yo lograra mi sueño?"
Ella movió la cabeza tímidamente y lo miró con cautela.
- "Gordita... tu si eres la mujer mas maravillosa del mundo... pero
cuéntame y la segunda?"
- "Ay cielito, no seas mugre... para que quieres saber más? Déjalo así".
- "Por favor gordita dime... cuéntame".
- "Recuerdas cuando te dio el infarto triple... recuerdas que no teníamos como
pagar la cirugía? Recuerdas que sorpresivamente el Doctor Haldemann se ofreció
espontáneamente a hacer la operación, viajó desde Houston y luego nunca cobró la
cuenta?".
Humberto la abrazó, la besó y con voz entrecortada le dijo:
- "Mi amor, mi gordita... de verdad tú llegaste hasta esos extremos por amor por
mí? Definitivamente tu eres la mejor esposa del mundo, no, de la galaxia".
Mariela sonrió y dejó escapar un suspiro de alivio.
- "Pero cuéntame gordita... y la tercera?".
- "Ayyy Humberto no más!".
- "Por favor gordita no me dejes con esa espinita, cuéntame".
- "Recuerdas... cuando resolviste que querías ser presidente del
club de golf.... recuerdas que te hacía falta los votos de otros 32 socios... recuerdas
que sorpresivamente barriste en la elección...".